La instalación está abierta las 24 horas, todos los días de la semana, lo que facilita enormemente a los posibles adoptantes visitar y conocer a los perros en cualquier momento que les convenga. Esta disponibilidad demuestra la dedicación del refugio para encontrar hogares amorosos para los perros tan pronto como sea posible.
Una característica notable de la Perrera Municipal es su personal amable y conocedor. Están siempre dispuestos a ayudar, orientar a los visitantes durante el proceso de adopción y proporcionar información valiosa sobre el cuidado del perro. Esta orientación es crucial para asegurar que las adopciones sean exitosas a largo plazo.
Además, el refugio prioriza la salud y el bienestar de los animales bajo su cuidado. Los perros están bien atendidos, con espacios limpios y seguros, atención veterinaria regular y suficiente ejercicio. Este enfoque integral garantiza que los perros estén sanos, felices y listos para unirse a sus nuevos hogares.
Sin embargo, como en cualquier organización, hay áreas de mejora. Algunos visitantes mencionan que, aunque la atención es generalmente excelente, ocasionalmente puede haber demoras en el servicio debido al alto volumen de visitantes y adopciones. Esto, no obstante, se ve ampliamente compensado por la positiva labor que realiza el refugio.
La Perrera Municipal Puerto del Rosario se erige como un faro de esperanza para muchos perros y familias en la región. Su dedicación al bienestar animal, junto con un ambiente acogedor y un equipo comprometido, hacen de este lugar una excelente opción para quienes buscan expandir su familia con un miembro de cuatro patas.
CÓMO LLEGAR AHORA
LLAMAR:
Dirección: Lugar Risco Prieto, 1, 35600 Puerto del Rosario, Las Palmas, España
Horario de Perrera Municipal Puerto del Rosario
Lunes:Abierto las 24 horasmartes:Abierto las 24 horasmiércoles:Abierto las 24 horasjueves:Abierto las 24 horasviernes:Abierto las 24 horassábado:Abierto las 24 horasdomingo:Abierto las 24 horas
Opiniones de Perrera Municipal Puerto del Rosario
Recientemente, tuve una experiencia poco agradable en la Perrera Municipal Puerto del Rosario. Quiero compartir mi opinión para que futuros visitantes sepan lo que podrían esperar y cómo podría mejorarse el servicio.
Mi historia comenzó cuando encontré un perro errante en mi jardín. Tras esperar dos horas a la policía sin que nadie viniera a recogerlo, decidí llevarlo a la perrera municipal, esperando encontrar ayuda y un posible reencuentro con su familia. Sin embargo, la respuesta que recibí fue totalmente inesperada. El personal me trató de manera despectiva y se negaron a tomar al perro o siquiera comprobar el chip que claramente tenía en su collar. Me quedé pensando: »¿No se supone que estos lugares están para ayudar a los animales en necesidad?»
La actitud del trabajador no solo fue decepcionante sino también desalentadora. Me preocupa que esta no sea una situación aislada y que otros animales y personas puedan estar recibiendo un trato similar. La pregunta que me hago es: ¿Realmente esto cuenta como protección civil? Me parece fundamental que un centro dedicado al cuidado y adopción de animales ofrezca un ambiente acogedor y un trato amable, tanto para los animales como para las personas que buscan ayudarlos.
A pesar de mi experiencia negativa, es importante reconocer que la Perrera Municipal Puerto del Rosario ha recibido una evaluación media de 4 sobre 5. Esto indica que mi vivencia podría no reflejar completamente el servicio y el trato que otros han recibido. No obstante, creo firmemente que hay un margen considerable para la mejora, especialmente en cuanto al trato humano y la disposición para asistir en situaciones de emergencia animal.
Aunque mi visita a la perrera no fue lo que esperaba, aliento a la dirección a tomar medidas para asegurar que el personal esté adecuadamente capacitado en el manejo de estas situaciones. La empatía, el respeto y la prontitud deberían ser pilares fundamentales en la atención de todos los centros de adopción canina. Espero que mi experiencia sirva como un llamado a la reflexión y al cambio, para que en el futuro, situaciones como la mía sean la excepción y no la regla.
